José Echegaray Eizaguirre

La voluntad y honradez de un hombre inteligente

Siempre la inteligencia se salta las barreras que le son impuestas por la sociedad a las medianías y, llega al éxito por los más diversos caminos.

Contestadme a una pregunta, por favor

¿Sabíais que posiblemente uno de los más eminentes matemáticos españoles de todos los siglos, consiguió, en 1904, el Premio Nobel de Literatura?

Yo, no lo sabía.

¿Conocíais algo sobre un ingeniero de caminos canales y puertos poseedor de un Premio Nobel de Literatura?

Pues nada, yo tampoco.

Admitamos, que al menos yo, y no sé si ambos, tenemos una  escasa cultura; vamos, para entendernos…que somos un verdadero desastre en esto  de conocimientos sobre importantes personajes españoles; pero veréis: es casi natural; al personaje al que nos vamos a referir hoy, y no sé porque, se le llama por algunos, – el gran olvidado-

Y debe ser cierto, puesto que si preguntáramos de manera indiscriminada a varios grupos de personas, ahora mismo, por la calle, estoy seguro de que posiblemente, contestarían bien a la pregunta, así como, un diez por ciento.

No, no lo hagáis, es  seguro que serán menos del diez.

Pues sí, efectivamente, aunque parezca extraño, existe el matemático y el ingeniero, el dramaturgo, y hasta el político, en una misma persona, es decir, existe un verdadero y extraordinario hombre genial:

Era, Don José Echegaray y Eizaguirre.

Que  además, y por si todo esto fuera poco, también como político, llegó hasta ministro, y no solo una, varias veces…

¿Se puede pedir más?

¿Alguien puede mejorarlo?

Ahora lo veo claro.  ¿Tendría razón,  Doña Lorenza?, mi abuela, cuando de manera casi machacona, decía: ¡aquellos sí que eran hombres!… y no estos de ahora…

Puede, que hasta sea verdad. No lo sé.

Desde luego, una cosa es segura, han de ser tres los condicionantes que, unidos en una misma persona y en perfecta conjunción, den este resultado: Inteligencia, Voluntad y Capacidad de trabajo; si falta alguno de los tres, es del todo imposible.

Pues este gran hombre parece que tenía las tres. Y, hasta se puede decir que en gran cantidad y en perfecta conjunción.

Y aquí me tenéis, que es tanta la inteligencia, la buena condición y el talento, ¡qué de verdad! no sé por dónde empezar.

Posiblemente, para los más jóvenes, sea mejor comenzar de una forma más directa y que en estos momentos se entiende mejor…

-Pues claro, no te enrolles… – Colega-   – Venga, detállanos el  “curriculum” que en estos tiempos eso lo explica todo, y déjate de otras monsergas, sobre datos biográficos, y chorradas de esas que os interesan tanto a las personas mayores…-  -sin rodeos,- – vamos… al grano.-

Me dice un joven, aquí cercano..

Bueno, vale, pues ahí va…y lo abrevio

Ingeniero de Caminos. Profesor de dicha escuela y Secretario de la misma, así como de  la de Ayudantes de Obras Publicas. Miembro de número y, posteriormente, Presidente de la Real Academia de Ciencias Exactas. Miembro de la Sociedad Libre de Economía Política. Director General de Obras Públicas y Ministro de Fomento, en dos gobiernos. Ministro de Hacienda en dos ocasiones y con dos gobiernos. Diputado a Cortes en cinco ocasiones. Miembro de la Real Academia de la Lengua. Senador Vitalicio. Presidente del Consejo de Instrucción Pública. Catedrático por oposición de Física Matemática de la Universidad Central. Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles. Presidente de la Sociedad Española de Física y Química. Presidente del Ateneo de Madrid. Director y fundador del Banco de España como entidad emisora nacional. Y sobre todo, Premio Nobel de Literatura. 26 libros técnicos. Multitud de aportaciones de los más diversos temas científicos. Estrenó 67 obras teatrales de las cuales 34 son en verso.

¡Uf…! Tengo que respirar, perdonad…

Y no puedo seguir, porque al leerlo,  tan seguido, y así de golpe, ese chaval joven que había, aquí a mi lado, con pendiente en la oreja, aspecto algo desaliñado, sin afeitar y con los pantalones caídos, ha tenido una lipotimia…y tengo que atenderle. Disculpadme un momento.

Ya está mejor, ha vuelto en sí.   Menos mal. Pobre muchacho. Que susto nos ha dado. Ha caído redondo.

¿Será verdad lo de Doña Lorenza?

Comienzo a tener mis dudas, pues fijémonos, aunque no sea más que por un momento, en algo que ahora pienso: plasmo a continuación para vuestra atención, y tomado de un maravilloso estudio que Don José Manuel Sánchez Ron, hace de nuestro personaje, unos párrafos donde relata pormenorizadamente el plan de estudios de la Escuela de Ingenieros en aquel momento:

<La Escuela de Caminos, en aquella época, estaba sometida a un régimen severísimo;  Entrábamos a las nueve de la mañana, y los minutos de retraso se contaban, y si pasaban de quince, constituían falta, y si no llegaban a quince, se iban sumando; de modo que, al subir la suma a cierto límite, constituía causa suficiente para perder el curso.

Duraba éste todo el año solar, desde el 1.° de octubre al 31 de agosto; de esta manera, se empalmaban cinco años seguidos, y no había más reposo que los ocho últimos días de diciembre. Semana Santa, Carnaval, domingos y fiestas enteras.

Entrábamos, repito, a las nueve de la mañana y permanecíamos en la Escuela hasta las cuatro de la tarde, sin más descanso que media hora que se nos concedía para el almuerzo.

Por favor, que alguien, si puede, y lo conoce,  compare y juzgue este plan de estudios con el de cualquier Universidad o Escuela de las actuales.

Con lo cual, empiezo a pensar que no hay tanta diferencia entre los hombres de entonces y los de ahora, simplemente, consiste en que con  los niveles de exigencia que la comunidad les permite, pueden, exclusivamente, llegar  a ser medianías.

Y  pensándolo bien, hasta es posible que hasta toda la culpa esté en esa sociedad que posibilita este auténtico infortunio.

Qué, ¿por qué? Pues tal vez, porque al paso de generaciones sucesivas se  ha ido difundiendo aquel aserto que dice:

 – Si yo lo pasé tan mal… que mi hijo al menos no lo sufra tanto…-  y considerándolo bien, es bastante natural.

Pero eso no significa que sea bueno. Ni mucho menos.

Quiere esto decir que la mediocridad, la vulgaridad, el adocenamiento y hasta la zafiedad, no son elementos que florecen en una generación espontáneamente y sin razón; son solo culpa de los pecados, algunos de acción, pero en mayor grado, de otros muchos de omisión, precisamente de generaciones anteriores.

Y dejémonos ya de quejarnos amargamente de que las Universidades estén pintarrajeadas y los que las pueblan, con exquisitas excepciones, que efectivamente han de existir, son gentes extrañas, indolentes, con pocas ganas de hacer nada, hipersensibles, ociosos  y despreocupados, como el muchacho al que le ha dado la lipotimia hace un momento.

Es posible, Doña Lorenza… que…la diferencia, no esté tanto en los hombres, como en el mundo que les hemos dejado…

Aunque recapacitando, también podría tener algo que ver con aquello de que en el país de la envidia, donde está entronizada como máximo defecto nacional, y que en cada corazón español tiene un altar, los jóvenes del momento hayan sentido eso de… ¿“para qué”?, si aquí, como seas un excelente, te  van a acusar y hasta culpar de ello y, si por casualidad, llegas más arriba, hasta es posible que despiertes sus iras y con ellas sus insultos…

En fin… no sé…

Y ahora, su biografía, de esta otra manera, que para los demás edad  posiblemente resulte más grata y  agradable:

Don José Echegaray Eizaguirre, nace en Madrid, en él número 5 de la calle del Niño, que es la que une, en el barrio de las Letras, las de Cervantes y Lope de Vega. Desde luego, bien puede decirse que es un excelente sitio para nacer, sin duda; hoy, la calle se llama  Quevedo y, fue justamente su llegada al mundo el 19 de Abril de 1832.

¡Qué barbaridad! Parece que este barrio es un verdadero aglutinante de talentos…

Madrileño y muy madrileño, algún biógrafo, y es lógico, lo han hecho nacer en Murcia, pues allí hizo sus primeras letras; pero, de cualquier manera y sin ninguna duda, nacido y bautizado en Madrid, nada menos que en la Iglesia de San Sebastián, en la calle Atocha.

Para ser más exactos, habríamos de señalar que su nombre completo, con el que figura en el Registro, y con el que fue bautizado, es José María Waldo, aunque siempre se le ha conocido únicamente por José.

Y una precisión más, que figura en el acta de su bautismo: su madrina era la Excelentísima Señora Doña María de las Angustias Fernández de Córdoba, Marquesa de Cerralvo, Condesa de Alcudia, y en su nombre, firmó el acta de bautismo Doña María Tadea  Eizaguirre, hermana de su madre.

Sus padres, Don José Echegaray Lacosta y Doña Manuela Eizaguirre Chaler; él, aragonés, de Zaragoza, y ella hay dudas entre unos y otros biógrafos, de Azcoitia o de Azpeitia, pero vamos, para el caso, es casi igual, ya que están tan cerquita, pero eso sí, guipuzcoana de pura cepa.

 Hay que reconocer que es una auténtica gran verdad un refrán castellano,  que dice:

– El que a los suyos parece, honra merece.-

Pues, en este caso efectivamente es así, el padre era un polifacético y el hijo, bueno, los hijos, después veréis porque, salieron al padre. Biólogo, Naturalista, Medico, Profesor de Instituto, el caso es que hacía de todo, y a muy corta edad de su primogénito, el padre  gana por oposición una plaza en el Instituto de Murcia, donde trasladó a su familia, por cierto numerosa.

Y es curioso, otro de los hermanos de nuestro personaje, Miguel, también un “fuera de serie” nace años más tarde, precisamente en Quintanar de la Orden, accidentalmente, en el viaje del matrimonio a su traslado a Murcia.

Escritor, así mismo de éxito, hombre de gran cultura, Licenciado en Filosofía, Abogado y Jefe de Administración civil, llegando también a ser Académico de la Lengua. Del que conocemos menos, pues con la agigantada sombra de su hermano mayor, José, pasó más inadvertido; pero, relativamente, ya que si refresco vuestra memoria y os lo descubro como autor de zarzuelas de las que algunas son muy conocidas: Gigantes y Cabezudos, El dúo de la Africana. La Viejecita y muchas más, ¿a que no parece ya  tan desconocido ni desdibujado?.

Pero algo no ya solo curioso, sino sorprendente, resulta que hay otro hermano más, Eduardo. Que también fue Ingeniero de Caminos y Matemático.  Así mismo, Profesor de la Escuela y Académico, pero este llegó a Inspector Técnico de Primera Clase, en el Cuerpo de Ingenieros. Gran Cruz de Isabel la Católica. Y hasta puede pareceros mentira, y lo entiendo, pero es toda la verdad: ¿A que no podéis figuraros sobre que escribió?

Pues nada menos que ha pasado a la posteridad por escribir un diccionario que se titula: Diccionario General Etimológico de la Lengua Española.

Desde luego, no hay duda, eran polifacéticos los hermanitos…

 ¡Válgame Dios!

José tenía ya cinco años, a su llegada a Murcia y, naturalmente por ello, es allí donde realiza sus estudios primarios, y donde comienza a manifestarse su afición por las matemáticas, que por lo visto inculcó a todos sus hermanos; y sabemos por sus “recuerdos”, que gracias a un profesor de matemáticas del Instituto donde cursó sus estudios de bachillerato: Don Francisco Alix.

Qué gran verdad aquella que olvidamos tan a menudo: – que si un buen orfebre, tallándolo, consigue dar todo su valor a un brillante, también, un buen profesor, de un gran cerebro infantil  puede moldear un genio.

Don José recordó a lo largo de su vida sus vinculaciones a la ciudad de Murcia, donde como el mismo dice:

 – Allí, es donde recuerdo haber sido niño, exclusivamente, y no lo he vuelto a ser en ninguna parte.-

Un magnífico estudiante, sobresaliente en todo, pero sin lugar a dudas con su misma afición de siempre, que ahora se ha convertido en auténtica pasión por las matemáticas. Y que, a sus 14 años, y terminado su bachillerato comienza a estudiar en serio dos años más, preparando su ingreso en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid.

Y, ciertamente curioso ¿porqué en Ingenieros de Caminos?

Era el Madrid de la década 40-50 del 1800.  No existían por aquel entonces Facultades de Ciencias y, aunque ahora nos parezca extraño, estaban incluidos estos estudios de matemáticas, que él apetecía, en la Facultad de Filosofía.

Fue con la Ley Moyano, en el 57 cuando se pusieron en marcha estas Escuelas Especiales, dependientes ya de las Facultades de Ciencias, y es por ello, que era en ellas, precisamente en sus  escuelas de Ingenieros, al principio la de Caminos y Minas y después algunas más, aunque ya la primera existía desde 1832, en las que,  aunque su cometido era el de formar técnicos superiores y no simplemente matemáticos, había un mayor componente en  los estudios de esta materia.

Cursa sus estudios en esta Escuela Especial, como se llamaban entones, y en 1853,  justamente cinco años después de haberlo hecho Don Práxedes Mateo Sagasta, termina sus estudios brillantemente, con el número uno de su promoción, siendo destinado a Almería donde permaneció durante un año, haciéndose cargo como Ingeniero Segundo del Cuerpo General,  de la conservación de carreteras, con tiempo bastante en este destino para seguir con sus aficiones preferidas, entre las que se encontraban los  estudios matemáticos, lecturas de autores clásicos y, también algo más determinante como fue, contraer unas fiebres palúdicas que le obligaron a pedir el traslado nuevamente a Madrid, para su restablecimiento.

No parece ahora, que le demos demasiada importancia al paludismo, o malaria  y, sin embargo, cuán importante resultaba su mortalidad y cuantas, y que considerables consecuencias su morbilidad para la población de entonces en España; y por supuesto, para algunos de los  personajes que de ella ahora recreamos; sin que tengamos casi en cuenta, que hasta el año 1964, no se consigue la verdadera erradicación de la enfermedad con el certificado de la Organización Mundial de la Salud.

Nuevamente en Madrid, y restablecido, es destinado a Palencia, pero no llega ni a tomar posesión de la plaza, pues se le ofrece entrar a formar parte del claustro de profesores de la Escuela, para explicar asignaturas tan diversas como Geometría descriptiva, Cálculo diferencial, Hidráulica, Mecánica aplicada y algunas otras.

Parece ser que para todas ellas estaba preparado.

Es esta etapa de su vida, que rememora en uno de sus  libros, al que en diversas ocasiones habremos de recurrir, llamado precisamente: Recuerdos;  es en el que nos habla de este tiempo, como el más feliz de su vida, dedicado al estudio y al intenso trabajo y  en el que comienzan a tomar forma sus ansias divulgadoras sobre ciencia, que realmente no le abandonaron a lo largo de su vida.

Conoce en esos momentos a la mujer, asturiana por cierto, que le acompañará durante toda su vida y se casa con ella,  Ana Perfecta Estrada y, que según el mismo nos describe:

Llenó sus años de luz, su casa de sosiego y su vida de alegría, y con la que tuvo dos hijos Ana y Manuel.

Posiblemente por ello, sus necesidades pecuniarias habrían de haber aumentado, y monta una academia privada de matemáticas para la preparación de ingreso en la Escuela.

Pero he aquí que por una disposición ministerial se incompatibiliza la enseñanza privada y pública con lo cual, aunque son importantes los emolumentos, ha de prescindir de ellos; y en un párrafo que el mismo escribe,  que aparece en el libro de Rocío Román Collado, titulado La Escuela Economista Española en el que dice:

-Por ser buen Profesor, según dicen, se me cerraba el porvenir y se me condenaba a una decorosa miseria confináandome en mi cátedra como una gloriosa prisión y anticipada tumba.

En esta época el Marqués de Salamanca construía entre otras muchas obras, la red ferroviaria nacional, aparte de grandes tramos de la italiana, y en ellas  prestaban sus servicios como ingenieros compañeros suyos, como Leopoldo Brookman y otros;  y el propio marqués le invitó a formar parte de su empresa y de sus entonces muy  imponentes proyectos, entre los que se encontraba el ferrocarril submarino del Canal de la Mancha y otros muchos, pero, sin duda, la buena gestión del claustro y autoridades de la Escuela consiguieron que  permaneciera en ella.

Con ello, salta a la vista que siempre ha ocurrido igual entre nosotros, a las autoridades de antes, como a las de ahora, les han dado  más quebraderos de cabeza los buenos, que los malos funcionarios, quedando también de manifiesto,  por una parte, que no ha estado nunca bien visto que cualquier empleado público sobresalga, ni en trabajo ni en eficiencia, ya que es muy difícil corresponder a sus buenas aptitudes, a su extremado celo, o a sus favorables capacidades; y por otra, que si efectivamente, es un auténtico  sobresaliente, sería conveniente conseguir que no abandone el funcionariado.

Pero hasta puede ser, que hayan tenido siempre razón las autoridades administrativas, puesto que cuando, por muy bueno que sea, se le compatibiliza la función, es decir su trabajo privado, con el público, suele quedar perjudicado el público, que por lo general ha sido siempre y sigue siéndolo, el peor remunerado.

¿Qué cómo consiguió la Escuela que uno de sus más eficientes profesores no la abandonara?

Pues naturalmente, ofreciéndole algunos favores, beneficios y prerrogativas que equilibraran la imposibilidad de lo propiamente pecuniario; y así se le ofreció viajar con varios alumnos a presenciar, científicamente, desde Castellón, el eclipse de sol; marchar a Suiza a visitar las obras de excavación con máquinas perforadoras en los Alpes; estancias cortas en Paris  y, otras como permanencia en Londres durante tres meses, para ver la Exposición Universal.

De ninguna manera pensemos que estas actividades estorbaron sus labores científicas, ya que en esta etapa pública fueron varias e importantes las publicaciones técnicas realizadas, entre ellas posiblemente la más destacada, la de  -Calculo de Variaciones – obra que fundamentalmente respondía a razones didácticas.

Poco después, saca a la luz sus – Problemas de Geometría Plana – y otra poco después   – Problemas de Geometría Analítica en dos dimensiones –

Aunque no es de extrañar esta afición suya, si tenemos en cuenta que ya algún tiempo atrás, siendo todavía estudiante de tercer curso de la Escuela de Ingenieros, había ya publicado un trabajo sobre  –  Movimiento continuo – que se divulgó mucho, en el que negaba con argumentos científicos una teoría, muy en boga en aquellos momentos, sobre la posibilidad de conseguir maquinas de movimiento continuo.

Estas, y algunas publicaciones más, así como las colaboraciones en revistas técnicas le llevan a ser ampliamente conocido en círculos científicos y, se le ofrece la posibilidad de ingreso en la Real Academia de Ciencias, para ocupar la medalla numero 6, perteneciente a la sección de exactas.

Con 32 años, en Abril de 1864 es elegido miembro de la Real Academia de Ciencia Exactas, y dice él, en su libro de Recuerdos: “Elegido de manera  espontanea sin haberlo yo solicitarlo, ni haberlo hablado con nadie y ni siquiera ambicionarlo.”

Y es así, que en el preceptivo discurso de ingreso, que ha quedado como pieza emblemática en la llamada, – Polémica de la Ciencia en España – pronuncia una conferencia que se titula- Historia de las Matemáticas puras en nuestra España -, en el que hace un recuento muy exagerado y negativo de la matemática española a lo largo de nuestra historia, con alocuciones muy   severas, vehementes y arrebatadas por sus ideas progresistas, en el cual, decía cosas que molestaron a la comunidad científica de entonces.

Diciendo por ejemplo: <la ciencia, nada nos debe: no es nuestra; no hay en ella nombre alguno que labios castellanos puedan pronunciar sin esfuerzo> O cuando argumenta: <la ciencia es libertad de pensamiento y no puede ser la de una nación en la que no ha existido siempre más que látigo, hierro, sangre, braseros y humo>.

No es necesario decir que el discurso fue contestado, y fervientemente rechazado, desde los más diversos centros científicos y en general en toda la prensa, lo que, aunque fuera de manera no buscada, pero le hizo pasar a ser figura muy conocida del gran público.

Muchos  años después, el mismo reconocería su falta de moderación

La realidad es que nunca, a lo largo de su vida le abandonó la afición por las matemáticas, lo que le lleva a decir a una de nuestras figuras más estimadas y de mayor prestigio en este campo, Don Julio Rey Pastor:

-Las matemáticas españolas nacen en 1865, y comienzan con Echegaray.-

Si bien, es cierto, que puede considerársele más un divulgador de ellas que un verdadero investigador, hay momentos en su vida en los que su actividad, sobre todo en los cursos que imparte en el Ateneo, tienen una gran altura científica: La teoría de Galois, Las funciones elípticas y Abelianas, Las ecuaciones diferenciales y sobre todo la Introducción a la Geometría superior.

¿Será que esto es lo que les hace genios? O, ¿será que son genios y por eso les ocurre esto? Pero, a diferencia de lo que suele ocurrirles a las personas normales, esto es, que el desenvolvimiento de sus actividades diarias les completa toda su actividad, a los genios, por el contrario les suele ocurrir que parecen tener una cantidad mayor de existencia y les da tiempo a muchas más cosas.

Pues, así parece que le ocurría a nuestro protagonista.

Durante este tiempo, comienza también a interesarse por los estudio de sociología y, dentro de ella, de la economía política, dando a conocer sus ideas liberales en este campo, en el que muy pronto se hizo notar, ingresando en la Sociedad Libre de Economía, con un trabajo que trataba sobre – Dificultades del empleo de la maquinaria en Agricultura- y hasta participando en Bruselas en el Congreso mundial de Economistas en 1856.

Situemos pues, ahora a nuestro personaje en su momento: 24/25 años, muy conocido en aquel pequeño mundo de entonces, con cierto prestigio ascendente y políticamente en una coyuntura que conocemos como el célebre -Sexenio Democrático-.

Efectivamente seis años: desde la revolución del 68,  a la que llaman la Gloriosa, o la septembrina, por la cual es expulsada de España Isabel II, hasta la  nueva proclamación de su hijo, Alfonso XII.

Seis años sin Borbones, y durante ellos, un gobierno constitucional, otro  Rey, buscado entre las monarquías europeas, una Republica, la primera, y una Dictadura, la del General Serrano.

Demasiadas cosas para solo seis años.

Podríamos definirlo como:  – Ese exquisito pan, amasado con la maravillosa harina de la ilusión, que nunca se pudo llegar a comer, porque se horneó en el desafortunado horno de la confusión.-

Nuestro personaje ha adquirido  todas las condiciones: solvencia, le sobran ideas y también posibilidades  y, naturalmente es llamado a la política; sus creencias no son en absoluto ambiguas, hoy, lo expresaríamos claramente, como  -un hombre de izquierdas-,  sí, efectivamente, pero de esa izquierda sensata, nacional, reflexiva, patriótica y equilibrada que las personas decentes añoramos tanto para nuestra España, y que envidiamos mucho de algunos países de Europa.

Y llega a la política con un prestigio contrastado y ocupa, porque es requerido para ello, con distintos gobiernos, de los signos políticos más diversos, puestos importantes y los desempeña con dignidad, honradez y buen juicio. ¡Se puede pedir algo más!

¿Qué cuales fueron?  Muchos:  Direcciones Generales, en dos 2 ocasiones Ministerios de Fomento. 2 Ministerios de Hacienda. Instrucción Pública, Senador Vitalicio y en todos ellos, es posible que la mejor alabanza que pueda hacerse de sus funciones, es que fue muy buen gestor de los dineros públicos, y eso aquí en nuestro País, sin duda es, uno de los mayores elogios. Aunque también es una faceta de su vida con luces y sombras, como no puede ser de otra manera, siendo política y siendo española.

Su primer cargo, Director de Obras Públicas, y posteriormente, Ministro de Fomento en el gobierno de Ruiz Zorrilla.

Cae ese gobierno y con ello viene su primera vicisitud.

Ha de exilarse en Paris y, hasta con suerte, ya que incluso una noche es seguido por una cuadrilla de facinerosos a los que esquiva refugiándose en una de las casas de “mala nota”, que se decía entonces, más conocidas de Madrid.

La de la Jerezana, en la calle Arlaban.

Dice él en sus Recuerdos:

– “Reconocí siempre que la política era necesaria en las sociedades modernas, porque con todas sus impurezas es el elemento de progreso. Pero nada más. Fui político leal y sincero, y a veces ardiente, pero la fiebre pasaba pronto y me quedaba tan tranquilo”-

Hemos de reconocer que desde todos los foros en los que intervino, que fueron muchos, siempre defendió las libertades generales, sobre todo las de tipo religioso, así como las individuales.

Pero también hemos de atender a su confesión sincera cuando nos dice: –

“Nunca encontré en la política el placer íntimo que las matemáticas y la literatura me producían”-

Pero he aquí que, abundando en lo expuesto anteriormente, a los genios, les sobra tiempo para todo.

El caso es que en un momento de su vida y como gran aficionado al teatro que había sido siempre, intenta convertirse en autor teatral, y parece ser que es, en el involuntario retiro de su estancia en Paris.

Está mediada su vida, es un conocido personaje, afamado científico, renombrado político, y hombre de prestigio general, pero, sea porque estas actividades, desde un punto de vista temperamental no le satisfacen del todo, o porque entiende que sus triunfos no están suficientemente estimados por la sociedad desde un punto de vista crematístico, intenta algo más.

Cuando un genio intenta algo, es muy raro que no lo consiga.

Y pone, nada menos, que sesenta y siete obras teatrales en escena, muchas  de ellas en verso.  ¡Algo colosal!  ¡Inaudito!  ¡Una auténtica barbaridad!.

Pero no olvidemos que estamos hablando de un superdotado, de uno de esos seres humanos seleccionados por la naturaleza para el triunfo, y sobre todo de un hombre que está, desde su nacimiento, predestinado a la inmortalidad.

Y eso aquí, entre nosotros es un pecado que nadie perdona.

Es tanto el éxito que alcanzaban sus obras teatrales, casi todas ellas dramas, que llega por ellos a unos niveles de popularidad inauditos. Sin olvidar que también hemos de achacar parte del encantamiento del público por las creaciones, a los actores que las interpretaban, se contaba en aquel tiempo con algunos tan destacados como  Antonio Vico, Rafael y Ricardo Calvo, José Valero y Elisa Boldún, Fernando Díaz de Mendoza, pero sobre todo con María Guerrero, para la que especialmente escribió alguna de sus obras.

Cada uno de sus  estrenos  podía ser contado como un  clamoroso éxito, no es exageración, pero parece ser, y así lo reflejan varios autores que en cierta ocasión, fue hasta sacado del teatro a hombros y paseado por las calles clamorosamente.

Las compañías de teatro hacían giras por toda España, con ellas y en algunas capitales de provincia, se llegaba al paroxismo del triunfo, como en Murcia y Vigo, por ejemplo, donde fue acompañado entre vítores, hasta el Hotel, donde se hospedaba.

Y he aquí, que ya lo tenemos terminando un siglo, el XIX y llegando  el XX, como uno de los personajes de más prestigio científico, social, y político, aunque bien es cierto que nadie, ni  el mismo, lo consideraban un genio de la literatura, pero el éxito sigue casi machaconamente acompañando su obra y aparte de que ingresa en la Real Academia de la Lengua, recibe el Premio Nobel de Literatura.

Y aquí viene un momento del relato que puede hasta divertiros, cuando lo leáis, pero que entristecerá vuestro ánimo, si es que no lo conocíais, es lo siguiente:

Prácticamente todos los biógrafos argumentan que fue el Nobel lo que desató las iras, los enojos y las indignaciones, en una palabra los cabreos, de lo que podríamos llamar ahora, de modo general la <generación del 98>; Azorín, Baroja, Unamuno, Rubén Darío, Valle Inclán, Maeztu, entre otros, es decir bastantes, bueno, muchos, firman un manifiesto…….

Caso único, creo yo, en la Historia de la Humanidad, culpándole de:

<Representar a una España corroída por los prejuicios y la superchería>

Asombroso ¿verdad?. Quien, en su sano juicio puede “protestar” por el hecho de que a un compatriota se le conceda el Nobel… solo  España.

¡Bendito sea Dios!, y que quieran algunos  “pijos” llevarnos  al  convencimiento de que es mentira, aquello de que, no somos diferentes.

Sí es posible que hasta fueran verdad sus alegatos, sí probablemente, tuvieran razón en que este ha sido siempre un País de prejuicios, sí seguramente acertaran en lo de las supercherías; pero por encima de todo, ¡cómo es posible!  ¡Santo Cielo!, firmar un documento en contra de que le sea concedido un Premio Nobel a un autor de tu mismo Pais.

Sin embargo, no es descartable, que él Nobel exclusivamente fuera el motivo, desde mi punto de vista, podía ser otra la causa.

Lo más horroroso era, que ahora es un hombre adinerado.

Y eso ya, sí que no se puede aguantar.

Eso supera, en España todas las cotas de paciencia, de conformidad y de tolerancia de cualquier oriundo que se precie, pero, sobre todo, de los que se consideraban, y que incluso lo eran, literatos.

 Y más, si tenemos en cuenta que entre todos ellos, podrían reunir cualquier tarde, a lo sumo, unas dos pesetas para pagar el café.

Nunca mucho más.

Se desata una verdadera fobia a la persona y a la obra de un hombre ya maduro, casi mayor, pero que sigue en plenitud intelectual, y al que el éxito literario le está proporcionando magníficos honores y sobre todo, dinero, mucho dinero.

Se ha mandado construir un palacete en un barrio de Madrid, muy cerca de donde vive su íntima amiga María Guerrero, en la calle Zurbano; que era entonces de los sitios elitistas de la capital, incluso ahora lo sigue siendo, pero en aquel momento lo era más, puesto que vivía en él, mucha menos gente, pero mucho más rica.

Cercano también vive en una casa, que aún perdura como Museo, su buen amigo el pintor Sorolla, que pinta varios retratos suyos.

Y hasta pasa los cuatro meses del verano, en Marín, cerca de Pontevedra, donde tiene también otra casa propia.

Verdaderamente, ¡esto ya, es que no se puede aguantar!

Llueven sobre él, las críticas más acerbas, Ganivet dice, de sus obras, que son “estupendos mamarrachos”.

Valle Inclán, le llama “viejo idiota” y alardea de haber escrito una carta con ese apelativo,  sin señas, y que se la entregaron.

Otros algo más ingeniosos, los  hay para todos los gustos, ponen como Benavente, años después, de moda unos versos que parece ser, se hicieron populares que decían:

                   Una gran peste bubónica se ha declarado en Bombay

                   Y aquí, esta semana se estrena un drama de Echegaray

                                                Mejor están en Bombay.

Recordemos que el Premio era compartido con el poeta provenzal Frederic Mistral, y que la Academia sueca había manifestado su preferencia por el dramaturgo catalán Ángel Guimerá.

Probablemente ahora, alguno me vais a preguntar ¿Cómo es posible que la Academia sueca pensara en él?.

Hay opiniones para todos los gustos.

En primer lugar, el Nobel de entonces no tenía las características de los que actualmente se reparten. Eran otros los conceptos que se estimaban para su concesión.

Había, efectivamente llevado a la escena, con gran éxito numerosas obras de teatro, sí, pero eso, por sí solo, no era suficiente, aunque algunas de ellas eran internacionalmente conocidas, incluso una, “Locura o Santidad” había sido  estrenada, con enorme éxito, en el Teatro Nacional de Estocolmo.

Posiblemente, influyera en la decisión, también, que entre las personas lógicamente cultas y eruditas que componían la Academia sueca,  la única conocida y hasta respetada de nuestro País era precisamente él.

Pero desde luego, el argumento de más peso referido a esta concesión del Premio, no hay duda de que es el hecho de que la Academia decidió premiar la vida entera de honradez y trabajo de un científico y, por encima de eso, y sobre todo, de un gran divulgador de ciencia, y al mismo tiempo, la de un político trabajador, honesto y,  en todo momento, defensor de las libertades.

Hemos de admitir que el Nobel para Echegaray, podríamos decir que fue  casi más un quebranto que un premio.

Sin embargo, también hemos de entender que la cicatería, la mezquindad, y hasta la bajeza moral de algunos, creó una especie de conciencia general entre el público que condujo a que se pusiera en marcha una corriente de opinión para realizar un gran homenaje nacional al premiado.

No lo sé, pero hasta podría ser, que como desagravio.

Y se realizó, y fue multitudinario, durante los días 18 y 19 de Marzo de 1904.

3El primer día, en el Senado, donde se reunieron científicos, políticos y escritores en un acto al que asistió Su Majestad Alfonso XIII, que hizo la felicitación oficial; interviniendo después el embajador de Suecia y Francisco Silvela que pronunció un discurso sobre la obra de Echegaray.  El segundo día se organizó una manifestación pública por las calles de Madrid, que partiendo de la Plaza de Oriente llegó hasta las puertas de la Biblioteca Nacional, donde se encontraba Echegaray para recibir el homenaje popular que resultó emocionante y en el que participó prácticamente todo el pueblo de Madrid.

2Cierto también, y es bueno reconocerlo, que muchos autores afamados dieron valor a sus obras, haciendo en ocasiones críticas positivas de ellas como Clarín, la Pardo Bazán e incluso Galdós. Así como también que incluso después de muerto se le tributaron importantes homenajes,  concediéndole  la medalla de honor de la Real Academia de Ciencias, instituida a instancias de Cajal y que le fue impuesta por Alfonso XIII a él la primera.

De todas formas, es bueno para moldear en toda su dimensión el asunto entresacar un párrafo de su libro de Recuerdos en el que nos damos cuenta de cuál es, en verdad, la magnitud de este personaje:

< Las matemáticas fueron y son una de las grandes preocupaciones de mi vida, y si yo hubiera sido rico, o lo fuera hoy, si no tuviera que ganar el pan de cada día con el trabajo diario, probablemente me hubiera marchado a una casa de campo muy alegre y confortable y me hubiera dedicado exclusivamente al cultivo de las ciencias matemáticas. Ni más dramas, ni más argumentos terribles, ni más adulterios, ni más suicidios, ni más pasiones desencadenadas, ni, sobre todo más críticos. Otras incógnitas y otras ecuaciones me habrían preocupado>.

Con lo que les está diciendo a ciertos literatos es, a mi modo de ver, muy claro, que con la literatura también se puede conseguir el reconocimiento del pueblo, y con ello el aplauso, la fama y hasta la celebridad; pero hay que darle lo que le gustaba entonces y le sigue gustando ahora, lo fácil, algo en lo que no haya que pensar.

Aquí entre nosotros, el espectador necesita poner exclusivamente su carcajada o su llanto, nada más. Y si pretendes hacerlo pensar… bueno, a lo más que puedes aspirar es a tener unas toneladas de mármol, en cualquier parque de una ciudad, con tu nombre en letras metálicas, aproximadamente, unos cien años más tarde, de haberte muerto como una rata de pobre.

Posiblemente sea por eso por lo que Don José Echegaray no tenga en el Retiro de Madrid un monumento, siendo nada menos que el primer premio Nobel español.1

Bueno, ¡ojo!, perdón, en el Retiro no, pero tiene uno dentro del Banco de España, en el vestíbulo principal.

Pensándolo bien actualmente pasa algo parecido; ahora, ¿que sigue triunfando? Pues la tele realidad, es decir los reality-show.

Entonces la televisión era el teatro y lo llamaban Neorrealista.

Es lo mismo, todo sigue siendo igual.

Y hasta incluso sociológicamente, aquí, ha pasado siempre lo mismo.

Hubo, por aquellos años un periodista que se llamaba Tornel, un auténtico talento, que escribía en el “Liberal” y que en un artículo decía:

¡Viva la España sin fanatismos!…

Pero añadía, la regeneración de España es muy difícil, por que salimos de un fanatismo para caer en otro. ¿Cómo? Pues es sencillo, se pueden clasificar así: Fanatismo rojo, el de los que creen que San José no es nadie. Fanatismo blanco el de los que dicen que Don José no es nada.

Efectivamente, es muy difícil, hay tantos fanatismos…

Falleció este gran hombre en su casa de Madrid, el 14 de Septiembre de 1916.

Para terminar, posiblemente dado su espíritu de divulgador de la ciencia nada mejor que despedirlo haciendo mención a una de sus frases más repetidas, cuando decía:

Las matemáticas son la base de una salsa que viene bien a todos los guisos del espíritu.

…………………

-Perdone un momento, dice usted unas cosas que son como para poner los ojos a cuadros a cualquiera.

-Pues efectivamente, tienes razón.

Aunque parezca otra cosa le he tomado yo cierta inclinación al “menda” este de Don José.

-Pues no te puedes imaginar cómo  me gusta eso, y que lo conozcas más y que lo estudies.

Clarísimamente era un tío “guay

-Pues sí, tienes razón. Y por cierto, ¿estás ya mejor del vahído ese que te ha dado antes?.

-Sí, ya pasó, gracias, es que leyó usted  tan rápido y eran tantas cosas, que se le va la “olla” a cualquiera.

-Claro, claro, tienes razón.

-Oiga, por cierto, porque no nos cuenta usted alguna cosa más, algo más personal sobre él, aprovechando que parece que se lo ha leído usted todo.

-Hombre, pues sí, he leído bastantes cosas de él.

Como curiosidad, puedo contaros que con más de sesenta años, aprendió a montar en bicicleta. A la que se hizo muy aficionado. Y ya podéis imaginaros lo que eso significaba en aquellos tiempos. Una personalidad como la suya… y en bicicleta…

-Desde luego, lo que digo, pocas formalidades, es que era un tío cojonudo. Y parece que tenía tiempo para todo, es una barbaridad las cosas que hacía…

– Mira, perdona, parece que esa muchachita que está a tu lado quiere preguntarme algo también. Sí, dime, dime.

-¿Tenía alguna peculiaridad personal que lo distinguiera?

– Pues no, que yo sepa… Bueno, sí, puede ser, que tuviera una, y muy característica: era treméndamente friolero. Cuentan de él que no se quitaba el abrigo ni en el Atenéo dando las conferencias. Pudiera ser que hubiera adquirido esa  singularidad, que solemos llamar distermia, como consecuencia del paludismo que padeció de joven; les suele ocurrir a personas que han sufrido importantes o frecuentes accesos de fiebre.

-Oiga, y otra cosa. Yo he oído decir…  que era masón, ¿será posible?

-Pues mira, a eso no sabría contestarte. Efectivamente, varios de sus biógrafos así lo afirman y otros lo niegan, desde luego, si está claro que efectivamente figura en los listados como perteneciente a dicha asociación.

Ahora que,  me gustaría decirte una cosa, visto con que tono me haces la pregunta.

Verás: en aquella época el ser masón no suponía lo que ha venido significado durante muchos años después; también lo eran Ruiz Zorrilla, Sagasta, Cajal, incluso  Sorolla y otros muchos.

Pero vamos a ver, sin llegar a lo que ocurre en Norteamérica, que la gente lo pone en su “curriculum” para adornarlo puesto que allí se ve como algo muy positivo. Tampoco pienso que hemos de demonizarlo como ha ocurrido aquí durante mucho tiempo. Y si he de darte mi opinión personal, te diré que soy enemigo de cualquier asociación, colectividad, o agrupación, religiosa o civil, que suponga la reunión y congregación de personas para influir en ellos sobre cualquier adoctrinamiento.

Pero afortunadamente, y aunque vosotros ahora lo valoréis poco, por el hecho de disfrutarlo; vivimos en democracia y esto debe significar que ha de respetarse cualquier opción política, o religiosa, sin los impedimentos, y prohibiciones a los que hemos estado sometidos y ya casi acostumbrados.

Efectivamente, muy bien dicho “colega»

-Bueno, pues adiós, me alegro de haber despertado vuestra curiosidad con este tema. Y ahora ¿Dónde vais? ¿a clase?

Un momento, y sin agobios…  Que hoy es San Procopio, nuestro venerado Santo Patrono y no tenemos clase, y como ya negociamos el año pasado con el claustro y los sindicatos, que no parecía razonable que no tuviéramos Patrona, y lo entendieron, nos pusimos también bajo la advocación de Santa Ursula, que dicen que era muy milagrosa;  y lo celebramos en días sucesivos para evitar animosidades entre ellos.

Así que Jueves y Viernes, y como el Domingo era la Fiesta de Trabajo lo han pasado al Lunes, y naturalmente así ya, pues  son cinco días que cunden, y se aprovechan ¿sabes “chorbo”?.

-Pues claro que sí, naturalmente. Adiós muchachos y buena suerte.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: