Doña Berenguela de Castilla

Reinar sin reinar

La mas importante mujer de nuestra Edad Media

¿Oye abuelo, por favor, ya que has escrito sobre tantos personajes de nuestra Historia, ¿cual es a tu modo de ver el más trascendente?

¡Huy!,  de verdad, me pones en un verdadero aprieto, es difícil… no sé, si te podré contestar, habría tantas facetas que analizar, que  resulta muy complicado, y hasta en primer lugar tratar de averiguar a que te refieres cuando  empleas la palabra  – trascendente -,  que parece querer decir, el más importante como consecuencia de sus decisiones. Pues no sé.  Es posible que después de mucho pensarlo, tal vez, Felipe II, nuestro Rey Prudente, pudiera ser la contestación.

Pero mira abuelo si te hiciera esa pregunta y en lugar de un hombre te lo preguntara de una mujer ¿Qué me dirías?

Bueno, tal vez fuera algo más sencillo, pero tampoco mucho.  Aunque en este caso se trata únicamente de que cuando se piensa en gobiernos de mujeres,  y en España al mismo tiempo, siempre sin querer, aparece la inmensa figura de nuestra Reina Isabel.  Pero siendo trascendencia, lo que efectivamente queramos definir, considerándolo como relevancia, alcance  y repercusión en el futuro, seguramente habríamos de pensar para contestar, en otra figura más antigua, y sin duda  tal vez más trascendente, y hasta de mayor envergadura, si es posible.

¿Sí?…¿En quién?

Pues, nada menos que en – Doña Berenguela de Castilla.-

Que ha sido sin duda, la persona más destacada de nuestra Edad Media.

Desde luego ella  es el gran personaje de nuestra Historia medieval, y la mujer más destacada y efectivamente, trascendente de la que tenemos noticia.

Fue de todo lo que se puede ser en un Estado. Realizó cuanto  se puede hacer en política, y todo bien, y además  consiguió lo que se propuso, y entre ello, cosas tan importantes como gobernar, pacificar y hasta unir reinos, y nada más que solo con  unas portentosas dotes personales. Apartando también que fue nada menos, que madre  de uno de  los más importante reyes de nuestra Historia. Fernando III

Pero abuelo, como es posible que una mujer, y en aquellos tiempos, pudiera ser todo eso que dices…

Pues sí hija sí, todo eso fue, y todas esas importantes cosas acometió, curiosamente siendo mujer como dices, y además en aquellos tiempos. Y es curioso lo poco que se sabe de ella.

Casi nada, diría yo, o por lo menos tan poco que si te parece bien, podrías en un momento hablarnos un poco de ella ¿Te parece?

Me parece bien, si tienes paciencia para escucharlo…

Claro, claro

Y además resulta que al encontrarnos aquí precisamente en Ciudad Real, el hecho de recordar a esta maravillosa mujer esté justificado ya que uno de los momentos trascendentales de su vida, parece que se dio concretamente aquí.

¿Cómo que aquí?

Pues sí aquí, en Ciudad Real que en aquellos tiempos este lugar todavía no se llamaba así. Bien es verdad que existen dudas al respecto, si ese  momento importante de su vida, al que nos referimos, que era la despedida de su hijo, se produjo aquí o en otro lugar cercano llamado Pozuelo de Calatrava.

¿Y este cómo se llamaba entonces?

-Pozo seco de Don Gil-,  ese era su nombre, hasta que años después curiosamente el nieto de Doña Berenguela, Alfonso X el Sabio, le dio el nombre de Villareal.  Y hasta existe ahora una placa conmemorativa de ello aquí en la llamada Plaza del Pilar, con estatua, fuente y todo.

¿Villareal?

Efectivamente, y no es hasta mucho después, casi 300 años,  cuando otro Rey, Juan II de Castilla, padre en su segundo matrimonio con Isabel de Portugal, de nuestra Reina Católica, Isabel I, le concede el título de Ciudad y su actual escudo con los honores de muy nombre y muy leal.

En realidad esta ciudad había comenzado  a crecer a partir de un núcleo habitacional cercano a Alarcos allá por los años finales del 1100.

¿Pero la relación de esta ciudad con Doña Berenguela?

Se trata como te digo,  simplemente de que parece que fue en este lugar donde por última vez se vieron en vida Madre e Hijo. Es decir, Doña Berenguela de Castilla y su hijo Fernando III el Santo.

Conocemos de sus viajes a estas tierras manchegas, incluso la existencia de una edificación en un cercano pueblo llamado Bolaños donde conocemos un castillo llamado con su nombre – Doña Berenguela -, construido por los árabes y  parece que al serles conquistado, ella misma lo donó a la Orden de Calatrava.

Era natural, piensa que eran estas en ese momento las tierras a conquistarles a los árabes, y el que se ocupaba de ello era precisamente su hijo Fernando, mientras ella se dedicaba con su buen hacer  a la gobernabilidad de los Reinos.  Era aquello tan conocido de reinar sin reinar.

Aunque sabemos que esa situación a la que nos referimos de la despedida de madre e hijo se produjo aquí en alguno de estos dos lugares.  Ella, en su declinar biológico viajó a estas tierras para ver por última vez a su hijo y despedirse, entre marzo y abril de 1245, comunicándole que había estado realizando gestiones en Castilla y en León pero que estaba cansada y necesitaba recluirse en un monasterio, regresando de nuevo a Burgos donde falleció poco después.

En 1246, tras conquistar Fernando el alcázar de Alcalá de Guadaira, próximo a Sevilla, recibió la noticia de la muerte de su madre. Fue enterrada en el monasterio de Las Huelgas, en Burgos, en un sepulcro sencillo, pero su nieta, que era monja en ese monasterio, decidió en 1251 su traslado a un mausoleo en el coro, junto a los restos de sus padres, Alfonso VIII y Leonor.[77]

Es curioso realmente que fuera en estas tierras esa despedida.

Pues sí, pero sigamos con ella…

Veamos lo primero el nombre. Berenguela. No puede decirse que  haya sido nunca un nombre corriente, más bien  hasta desconocido por extraño.  Es de origen germánico de la conjunción de las palabras berin-gari  (lanza de guerrero) y en su momento, sobre todo en Cataluña, que como nombre de varón en su forma originaria era Berengario, se llevó con los años a  Berenguer, y en el antiguo condado catalán, era muy empleado.

Naturalmente ahora, si preguntas a cualquier persona por Berenguela, lo más probable y en el mejor de los casos, es que te diga que sí, que conoce ese nombre porque es muy famosa la campana de la torre de la Catedral de Santiago, pero nada más…

Pues mira eso no lo sabía yo…

Sí, sí, la torre y la a campana son muy conocidas por todo el mundo, es precisamente la más llamativa, la del reloj,  y la llaman así por quien encargó su construcción, Berenguer de Landoira. Un arzobispo muy famoso allá por el siglo XIV.

Ya, ya, pero nada que ver con nuestra Doña Berenguela ¿verdad?

No, no, nada absolutamente, piensa que nuestra protagonista nace en Segovia en el año 1180, y lo del Arzobispo es casi doscientos años después.

Ah…¿Era segoviana?

Parece que sí, aunque hay autores que aseguran que nació en Burgos. Tengamos en cuenta que en aquellos tiempos las cortes de los distintos reinos eran absolutamente itinerantes, siguiendo todos sus miembros  al monarca, que por supuesto viajaba de castillo en castillo, allí donde se requería su presencia.

Pero veamos un poco primero sus ascendientes, antes de referirnos a ella y después, analizaremos sus descendientes, que son así mismo muy importantes.

Claro, sí, primero sus padres…

Por supuesto, y hasta incluso una de sus abuelas ya que se trata de un personaje casi cercano a la leyenda. Se trata nada menos que  de la célebre Leonor de Aquitania, aquella célebre aristócrata francesa que llegó a ser reina consorte de Francia y también de Inglaterra.

¿Y era su abuela?

Si, efectivamente, la madre de su madre, es decir su abuela.

¿Y su madre?

Leonor de Plantagenet, o también conocida como Leonor de Inglaterra, esposa de  nuestro Rey castellano Alfonso VIII, matrimonio  que fueron efectivamente sus padres.

¿Alfonso…El de las Navas?

Pues sí, Alfonso VIII, el vencedor de la batalla de Las Navas de Tolosa.

Habían contraído matrimonio en la ciudad de Tarazona en 1170, pero las cosas de entonces, eran muy jóvenes, ya que ella tenía solamente 10 años y él 14.

¿Tan jovencitos?

Esas eran las costumbres de aquellos tiempos…

¿Y tuvieron muchos hijos?

Claro, claro… nada menos que 10.  También esto era normal por entonces.

Y a propósito de esto, me gustaría dejarte claro un concepto antes de seguir adelante. Intenta siempre cuando te interese algún tema de historia, no juzgar nunca los acontecimientos que conozcas de aquellos lejanos tiempos con ópticas y juicios actuales, ya que entenderías poco y lo que entendieras podría ser falso.

Y de verdad ¿por que consideras a este personaje tan importante?

Es que verdaderamente lo es.  Ella consiguió entre otras muchas cosas la unión de los reinos de Castilla y León, de manera cierta, definitiva y tan duradera que se mantiene actualmente.

Claro,  es que ella era Reina de Castilla

Sí, claro.  A su nacimiento como primogénita del matrimonio, era efectivamente la sucesora de su padre en el Trono de Castilla, lo que ocurre es que a los dos años de su nacimiento nació un hermano varón al que llamaron Sancho y ella quedaba relegada en la línea sucesoria, pero como este murió al muy poco tiempo de nacer, ella continuó conservando nuevamente sus derechos sucesorios a la Corona, lo que por supuesto la convertía en un muy importante y destacado, digamos  “buen partido” para un posible matrimonio.

Tanto, que un muy llamativo personaje del momento Federico I, llamado “Barbarroja” el Rey de romanos, que luego llegaría a ser Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico se interesó por ella para casarla con uno de sus hijos. Un tal Conrado.

¿Y, llegaron a un acuerdo?

Pues sí, y la casaron, con siete, ya cerca de los ocho años. Y se celebraron los esponsales en Carrión de los Condes en el año 1188 y hasta se pidió por ello una cuantiosa dote, que ascendía nada menos que a más de cuarenta mil maravedíes, pero eso sí,  por las razones que fueran no se obligó a que se hicieran efectivos.

Y al ser tan jóvenes pensaron con lógica, que mejor era que  Conrado se marchara a Alemania y ella quedara aquí.  Pero claro, y esto resulta importante como decimos, sin hacer efectiva la dote.

Y hasta podríamos decir que: menos mal, puesto que al nacerle un infante, como veíamos antes, del matrimonio de sus padres, es decir un nuevo hermano varón, parece ser que el tal Barbarroja perdió prácticamente el interés en el matrimonio de su hijo con ella y los esponsales fueron cancelados.

¿Quiere decirse que, no sé si decir “divorciada”?  Pero, sí de estado civil, soltera de nuevo…

Claro, claro, porque el Papa anulo efectivamente el matrimonio.

Tampoco muy mayor, pero  ya con 17/18 años, y ante las continuas luchas que mantienen Castilla y León, consideran sus padres, como Reyes de Castilla, que lo mejor para apaciguarlas, es casarla pues precisamente, con el Rey de León.

Es posible que a ella ni la preguntaran su parecer.

Aunque posiblemente fuera así. La verdad es que no lo sé, pero las cosas entonces eran de esta forma y así hemos de admitirlas, incluso sin entenderlas, ni compartirlas, pero siempre con una observación que nunca hemos de perder de vista, y es importante, ateniéndonos al sabio refrán castellano de que: -Todas las monedas tienen dos caras-  hemos de pensar que las costumbres eran esas y psicológicamente las mujeres no solamente estaban preparadas y las admitían si no que las consideraban lo más normal del mundo, puesto que consideraban, y además era verdad, que eran las verdaderas protagonistas en lo de evitar sangrienta guerras.

Y dentro de esto consideremos, que como cuando en este caso se daban características personales suficientes en lo relativo a personalidad, carácter, vitalidad y voluntad para el ejercicio de la autoridad, pienso que ni entonces, ni posiblemente ahora, sea obstáculo al sexo femenino para llegar a cotas muy altas de prestigio en cualquier sociedad.

Y esta parece que llego, ¿verdad?

Llego, efectivamente…y a lo más alto que se puede llegar.  Y de aquí viene que como te decía, no solo es que bajo su influencia, por su intercesión y hasta por sus dotes diplomáticas se diera el importante hecho de la reunión de los Reinos, y que con sus buenas formas y autoridad se gobernaran muchos años.  Además es tan destacado el papel que juega su persona por su influencia en todos los asuntos públicos de los reinos, gobernando sabiamente  durante  dos periodos perfectamente delimitados, uno el corto espacio en el que le correspondió ejercer como Regente de su hermano Enrique, ya casada con el  Rey de León, y por supuesto  también en el largo espacio que duró gran parte del reinado de su hijo Fernando.

Y no solo es eso, es que por si todo ello fuera poco, fue personalmente ella la que intervino incentivándolas las tres crónicas importantes de aquel momento  “El Chronicum mundi”  que escribió un tal Lucas, diácono de San Isidoro de León y que llegaría luego a ser Obispo de Tuy, la “Crónica latina de los Reyes de Castilla”  escrita por el que era Obispo de Osma,  y la más importante la “Historia rebús hispanie”  que escribió  una de las personas importantes del entorno de su padre, tanto  que podríamos decir de él,  que era casi – como de la familia – un personaje que prácticamente no se separó a lo largo de su vida de  Alfonso VIII, al que vemos acompañándolo en los momentos decisivos de su vida, en Alarcos, en Las Navas,  y hasta en Gutierre-Muñoz en el trance de su muerte, que era el Arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada.

Así que no solo en la política, también en la Cultura…

También, efectivamente.

Y es por ello por lo que a su hijo el gran Fernando III al que llamamos el “Santo”,  bien es verdad,  que por que la Iglesia le concedió ese privilegio, pero lo conozcamos casi más por ser el verdadero y auténtico conquistador de muchas de las más importantes ciudades de la actual Andalucía, entre ellas la más llamativa, Sevilla.

¿Y por qué?

 Pues está claro, se trataba de que entonces, como posiblemente ahora, no  puedes dedicar toda la atención a la guerra si los asuntos políticos del Estado no están atendidos convenientemente, y en este caso lo estaban con la presencia y la personalidad de esta sabia mujer.

Hemos de pensar que las dificultades venían entonces de algo tan simple como lo que llamaríamos en el momento político actual,  la  – Oposición – aunque la diferencia era completa ya que lo que prevalecía entonces de manera absoluta era simplemente la fuerza de las armas.  Y en aquel tiempo era un linaje muy poderoso, el de los  – Los Lara –  de los que recibió las mayores presiones y a los que abiertamente hubo de enfrentarse.

¿Pero entonces ella cuando fallecen sus padres no pasa a heredar la Corona de Castilla?

No, naturalmente puesto que ha nacido hace poco como hemos visto su nuevo hermano Enrique, y ella pasa a ser la Regente por su minoría de edad, pero siendo como es, Reina Consorte de León  tiene que ceder a las presiones para que el futuro Rey sea educado fuera de su entorno, intentando así mismo arrebatarla el  ejercicio de la  Regencia del Reino.

Pero lo que ocurrió fue que por un accidente fortuito el pequeño príncipe Enrique fallece de un traumatismo en la cabeza al caerle una teja cuando se encontraba en el patio del Palacio del Obispo en Palencia.  Siendo precisamente el Obispo  en ese momento  Tello Téllez de Meneses, uno de los simpatizantes de la familia de los Lara y sobre todo, de su  personaje principal, el Conde Álvaro Núñez de Lara.

Con la accidental muerte del heredero, vuelve Berenguela ahora ya por segunda vez, a ser heredera directa del Reino de Castilla.

Pero vamos a ver, a todo esto ella estaba casada ya, ¿no es así?

Claro, claro casada como vimos desde los 17 años con Alfonso IX,  Rey de León.  Aunque curiosamente, hemos de referirnos algo más detalladamente a este matrimonio por las especiales características que concurrieron en él.

El hecho es que el tal Alfonso, Rey de León, su marido, estaba ya casado con una prima suya, Teresa de Portugal, del cual matrimonio existían dos hijas en el mundo  llamadas Sancha y Dulce.  Y aunque ahora nos resulte incomprensible era tanta la preponderancia de la autoridad de los diferentes Sumos Pontífices y sus distintos puntos de vista que el matrimonio había sido anulado por consanguinidad.

Cierto que las relaciones de Castilla con León no eran de ninguna manera amistosas, sino todo lo contrario.  Continuas guerras sangrientas ensombrecían las vidas cotidianas de ambos reinos y el Legado Pontificio intercedió entre ambos reyes consiguiendo reunirlos en la localidad vallisoletana de Tordehumos precisamente en su castillo, ahora prácticamente en ruinas.   Firmando  allí un tratado en el que se pone fin a los ataques, se devuelven las ciudades arrebatadas por ambas partes  y Alfonso de León se compromete a contraer matrimonio con Berenguela.

Contraen efectivamente matrimonio en Valladolid con gran brillantez y solemnidad en 1197, es decir con 18 años de edad ella, y 26  él.

Quiere decirse que se casan los Reyes de Castilla y de León, puesto que en ese momento ella es Reina de Castilla…

Todavía no,  es efectivamente heredera del Reino de Castilla, ya que viven sus padres. Pero acompaña a su marido y comienzan su vida en común de la que van a nacer  cinco hijos.   Será años más  tarde a la muerte de sus padres, que fueron casi simultáneas cuando efectivamente es Reina de Castilla. Y sería lógico pensar que en ese momento sea Reina de Castilla y Reina Consorte de León.

Pues no.

¿Cómo que no?

Verás, resulta que unos años antes el Papa Inocencio III, había anulado el matrimonio.

Como anular, ¿pero si tenían ya cinco hijos?

Pues eso que te decía antes, que no juzgues las cosas de entonces con ópticas actuales, que te puedes equivocar…

Este Papa que era el número 176 de los de la Iglesia Católica fue nombrado en el año 1198 y de él  conocemos alguna de sus particularidades que son verdaderamente notables,  entre otras la celebración de Concilio de Letrán,  la iniciación de las Ordenes de los Dominicos y Franciscanos, pero sobre todo su criterio de – Plenitudo Potestatis – es decir la plena potestad de los criterios de la Iglesia sobre los mandatarios de las distintas naciones.

 Es decir se reservaba el ejercicio de la plena autoridad cuando existiera “razón de pecado” y sus razones eran claras…   – Los Reyes velaban por el bienestar simplemente físico de sus administrados, en cambio él consideraba que  lo hacía por la salvación de sus almas, –  mucho más importante por supuesto -.

Pero de cualquier manera anular un matrimonio con cinco hijos que han venido al mundo…

El caso es que si nos ponemos a pensar, resulta que es la primera persona que solamente con sus  ideas  de  teólogo, filósofo, moralista y desde luego sin concepto ninguno de tipo científico, ni médico, ni incluso biológico, creía de esta manera intervenir en algo tan fundamental como tratar de reprimir en lo posible la consanguinidad, que como hecho natural pero desconocido durante siglos, tantas desventuras ha proporcionado en el ejercicio de la autoridad hereditaria.

Es verdad, y desde luego interesante y curioso…

Así  que ya tenemos a nuestra Berenguela al no ser atendidas las peticiones ante el Papa de continuar la vida en común con su marido nuevamente en la Corte de sus padres

¿Y los hijos?

Pues sí,  la acompañan puesto que  la decisión de anulación del matrimonio contempla el hecho de la legitimidad de los hijos, pero en una decisión personal,  al varón mayor es decir Fernando queda con el padre en la Corte de León, aunque y esto resulta curioso, las relaciones de padre e hijo no son todo lo deseablemente amistosas que se podía pensar.

Es por tanto,  ahora sí,  cuando  al fallecimiento de su padre Alfonso VIII y el de su madre Leonor de Plantagenet, que por cierto, fueron casi simultaneas, es ya Reina de Castilla.

Pero recapacitemos un poco, es ahora legítima Reina de Castilla,  “viuda” o “divorciada” pero “consorte” al fin del Rey de León, con el que tiene varios hijos.

Pues así es, efectivamente.

Desde luego, que vida más azarosa…

Pues aunque lo parezca, las cosas no terminan ahí.

Resulta que como las relaciones de padre e hijo no son buenas y que son continuas sus desavenencias, comienzan a intervenir y a tener cierta preponderancia en la Corte las presencias de las hijas del primer matrimonio del padre, es decir Sancha y Dulce puesto que el varón también nacido de aquel su primer matrimonio anulado que así mismo se llamaba Fernando, había fallecido.

El tal Alfonso Rey de León que aunque en lo efectivo consiguió grandes logros en su gestión  tanto política y militar como cultural y social como la conquista de Cáceres a los musulmanes, la creación del Estudio General de Salamanca,  sus importantes actuaciones en la Catedral de Santiago donde intervino para la ornamentación completa del templo otorgando medios económicos al célebre Maestro Mateo en los trabajos de su maravilloso Pórtico de la Gloria, y hasta la refundación de la ciudad de  La Coruña en 1208,  llevando los habitantes de la población antigua del Burgo hasta el emplazamiento de la actual Ciudad Vieja y  otorgándoles los fueros derivados de la llamada Carta Puebla o también llamados Fueros de Benavente, con lo que pasaba la ciudad  a depender directamente del rey librándola del vasallaje de los señores feudales y del clero.

Pero lo cierto es que en el plano personal su vida sentimental no era un modelo de virtudes.

Se conocen documentadas, aparte de sus dos matrimonios anulados, con tres y cinco hijos respectivamente, relaciones amorosas con al menos siete señoras con todas las cuales tuvo hijos.

¿Podría decirse con todo esto que las cosas podían complicarse en el asunto de la sucesión verdad?

Pues sí,  pero es muy importante la entereza, valentía y determinación de Berenguela que interviene en la decisión del Papa otorgando en 1218 la auténtica legitimidad en la sucesión del Reino de León a Fernando, su hijo

Cierto que como entusiasta valedor, eso sí,  de Santiago Apóstol y de su veneración el padre el tal Alfonso IX, que conocemos como último Rey de León,  realizó personalmente en varias ocasiones la peregrinación a su sede compostelana, y precisamente en una de ellas contando 54 años encontró la muerte en la ciudad de Sarria, y está enterrado en la Catedral de Santiago, al igual que su padre Fernando II, con la característica nada corriente en estos casos, de que la efigie que lo representa aparece con la postura de tener colocado el brazo derecho a la altura de la cabeza.

Con su fallecimiento tenemos, por fin, la consecución del logro conseguido por Berenguela, Reina ahora legítima de Castilla y que por la decisión papal tiene a su hijo Fernando como legítimo Rey de León.

Es decir, lo ha conseguido.

Efectivamente.  Pero si hasta aquí hemos visto sus méritos políticos, culturales y hasta de buen gobierno,  hemos de referirnos ahora a otros incluso más decisivos, que son los diplomáticos.

Era evidente que las hijas del Rey Alfonso de León que  tenía de su primer matrimonio, que como vimos también había sido anulado, tres hijos y aunque el varón, que también por cierto se llamaba también Fernando había fallecido, quedaban las dos hijas llamadas Sancha y Dulce a las que el padre intenta dejar en sus últimos momentos los derechos sucesorios de la Corona. Y hasta para más complicación vive su madre, Teresa de Portugal la primera esposa de Alfonso, que por supuesto intenta conseguir para sus hijas el beneficio de la realeza y tiene para ello sus apoyos, entre ellos, la poderosa Orden de Santiago.

¡Que barbaridad, que lío de familia!

Claro, claro, pero era así, y había que resolverlo, puesto que se veía muy cercana una guerra…

¿Y cómo se resolvió?

Has oído hablar de “La Concordia de Benavente”

Pues no.

Se trata de una de las “jugadas” diplomáticas más extraordinarias, creo yo, conseguidas en la historia.  Y efectivamente, también la realizó esta gran mujer: Berenguela de Castilla.  De ello que cuando me has preguntado al comienzo, cual consideraba el personaje más trascendente pensara en ella.

Median en estas negociaciones muchas,  evidentes y hasta muy inteligentes disposiciones por ambas partes, está claro.

Una, la muy prudente por parte de la madre de las niñas, y primera esposa del Rey  Alfonso IX, Teresa de Portugal, al avenirse a negociar el futuro de sus hijas Sancha y Dulce.  Bien es cierto, que es persona que la historia define de gran afectividad y profundas ideas religiosas. También la de las protagonistas atendiendo y obedeciendo el criterio de la madre, así mismo la postura de Fernando que lejos de imponer su criterio, sin arbitrariedades ni abusos ni por su puesto imposiciones de ningún tipo, delega en su madre la negociación.

Pero por supuesto, y en ello todos los historiadores coinciden, la postura de Berenguela, que aparta del acuerdo a su hijo Fernando para que no exista  motivo ninguno de antagonismo y lleva el peso ella misma del acuerdo.

Se vieron en el pueblo de  Valencia de Don Juan, que por aquellos tiempos se  llamaba Coyanza,  en la vega del rio Esla.  Y allí acordaron los términos del pacto.

Eran dos Reinas, dos madres de príncipes y dos ex-mujeres del mismo Rey.

Las infantas renunciaban a sus derechos sucesorios del Reino de León y recibían de por vida una cuantiosa renta anual y una docena larga de importante señoríos.  Y así se firmó en Benavente en Diciembre de 1230.

Otra, y posiblemente una de las más importantes realizaciones de nuestra maravillosa protagonista.

Desde luego, que gran mujer… Tenías razón abuelo.

Te aseguro que sí, y no lo digo yo solo, hasta lo  dice la “Chrónica general” en su tiempo:

Era ella espeio de Castiella et de León e de toda Espanna, por cuyo conseio et por cuyo seso se guiauan muchos reinos. Llorada fue por Castiella de conceios en de todas gentes de lees, llorada por caualleros et pobres a quien ella muchos bienes fizo. Era esta toda cumplida sierva et amiga de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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