Cajal

Un infatiagable trabajador de su curiosidad

Por favor abuelo ya que la figura de Cajal es tan trascendente, pero como más actual que algunos de los otros personajes, ¿Podrías hacerme una especie de retrato rápido de él…?

Bueno, creo que sí… al menos lo intentaré…

La verdad es que, desde luego tienes razón en recordarme que no era lógico llevar tantas biografías de personajes y no haber realizado la de Don Santiago Ramón y Cajal.

Mira para hacer una síntesis yo diría con verdadera sencillez como le hubiera gustado a él mismo, que su vida fue:

Una enorme pasión, puesta al servicio de una gran idea, por un hombre excepcional, en un momento oportuno y con la compañía adecuada.

Es, sin duda, uno de nuestros grandes orgullos nacionales.

He leído en algún sitio que parece que hay discusión ¿sobre si es navarro o aragonés de nacimiento? Qué dices tú?

Pues sí, efectivamente tienes razón…

Nació en un pequeño municipio navarro, rodeado de tierras aragonesas, Petilla de Aragón, el día 1 de Mayo de 1852 nuestro excepcional personaje, en el seno de una familia no demasiado acomodada.

El padre, Justo Ramón Casasús, era “cirujano”, en aquella época todavía se llamaban así, a los que habían ejercido durante años y años, la profesión de barberos sangradores, no, no eran médicos, después, fueron poco a poco, desapareciendo y algunos asimilándose a las nuevas tendencias académicas, pasando por las Facultades de Medicina, como en este caso,  y otros, ejerciendo como Ayudantes Técnicos Sanitarios.  Eran los encargados de la cirugía menor, las curas de heridas, las extracciones dentarias y otras muchas actividades sanitarias, sobre todo en el medio rural.

Hombre formal, severo y hasta riguroso, que ejercía la profesión en este pequeño pueblo navarro, en tierras aragonesas.

Perdona un momento, ¿Pero cómo un navarro en tierras aragonesas…?

Si, Verás.

Resulta que el pueblo de Petilla , donde nace nuestro Nobel, es un enclave navarro, efectivamente, pero en tierras de Aragón, y de ello, la perenne discusión sobre si  es, aragonés o navarro.

Pues, en verdad, es que nació en Navarra, efectivamente, lo que ocurre es que la permanencia de su familia fue muy corta en ese municipio, y  poco después de su nacimiento pasó a vivir, en Larrés, Luna, Valpalmas, Ayerbe, todos pueblos aragoneses, y finalmente en el mismo Zaragoza junto con que sus padres.

También ellos, los dos, son aragoneses, y así mismo que  estudió Medicina en Zaragoza, y que el mismo se sintió aragonés durante toda su vida, y esos son los hechos que han inclinado la balanza de la discusión, hacia Aragón, como su verdadera cuna regional.

De hecho, y es un mínimo desvío del tema: se trata de que Petilla de Aragón, es navarro, solo, y exclusivamente por el hecho de que, sobre los años del reinado de Pedro II de Aragón (1.178-1.213) conocido por ser el primero al que se llamó El Católico, que ya era Conde de Barcelona y de excelente memoria ya que fue con Alfonso VIII uno de los vencedores de la célebre batalla de las Navas de Tolosa.

Resulta que este Rey, pidió un préstamo de 20.000 maravedíes de oro, para resolver momentáneos “apuros” económicos, al Rey de Navarra, Sancho el Fuerte. Hipotecando así, algunas villas aragonesas, entre ellas la de Petilla de Aragón.   Concluido el plazo establecido para la devolución, que era – La Navidad- ,  y no habiendo satisfecho su reintegro, el Rey Navarro tomó posesión de este municipio, y así, ha quedado hasta el momento actual.

Interesante, ¿verdad?

Por lo que se ve, no son exclusivamente de ahora, los desahucios por falta de pago.

Pero volvamos a nuestro cauce, éste Don Justo Ramón, el padre de nuestro insigne Cajal, consolidó su carrera llegando a ejercer de Ayudante de Disección en la Cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina en Zaragoza, sacando su familia adelante, como por entonces era la norma, con estrecheces, sí, naturalmente, pero sin agobios.

Y digo esto, puesto que a sus dos hijos varones les dio carrera, y precisamente la de Medicina.

Efectivamente, eran dos hermanos, los dos médicos, y los dos investigadores y hasta sin exageración, podríamos decir que dos, auténticas lumbreras en el campo de la neurociencia.

Es muy curioso este dato, ya que es muy poco conocido.

Es verdad, yo desde luego no lo conocía

Efectivamente Santiago, era el mayor de los hermanos.  Pedro, nació dos  años después, estudiaron ambos el bachillerato internos en los escolapios de Jaca.

Y ciertamente, ninguno de los dos fueron buenos estudiantes.

Don Justo, el padre, hombre formal, prudente y hasta severo, no cabe duda de que influyo importantemente en el desenvolvimiento de las características psicológicas de los dos hermanos.  Esta rigurosidad, llevó a que, al no conseguir demasiadas buenas calificaciones en los estudios, dispusiera que Santiago entrara a trabajar como ayudante en una barbería, y posteriormente en un taller de zapatería.

Hemos de entender, posiblemente, que no tanto como ocupación estable, si no, como incentivo, acicate o incluso reprimenda.

Bien es verdad que a nuestro protagonista le importaban más, en aquellos momentos los juegos y sobre todo, una afición que le acompañó durante toda su vida, el dibujo.

Parece ser, que las experiencias laborales le encauzaron adecuadamente y afortunadamente, hacia los estudios, consiguiendo terminar, los primarios y matricularse inmediatamente en Medicina, en Zaragoza, donde cursó con un gran aprovechamiento la carrera, que terminó en el año 1873.

Sin embargo, Pedro, el pequeño,  al no aprobar el último curso, de los estudios primarios, y por temor a la reprimenda paterna, se escapó de la casa familiar, llegando a embarcar como polizón en un barco, rumbo a América, y tras mil peripecias, andanzas y desventuras, volvió después de siete años, matriculándose entonces, también, en Zaragoza, en la Facultad de Medicina, para realizar la carrera, como ya lo había hecho su hermano mayor.

Interesante es conocer de él, que llegó a ser Catedrático de Histología de la Facultad de Medicina de Cádiz, y que durante toda su vida colaboro, prácticamente, de manera anónima con su hermano Santiago.

Están ocurriendo en España hechos importantes.

Ha llegado, un nuevo Rey, Amadeo de Saboya, y es nombrado Presidente de Gobierno Don Práxedes Mateo Sagasta, el Ingeniero de Caminos, riojano, de Torrecilla de Cameros, que luego, con la Restauración borbónica, creará el Partido Liberal, que junto con el de Cánovas, conservador,  van a ser el embrión del bipartidismo español, con la alternancia en el gobierno de conservadores y liberales, caracterizando de esta manera la segunda mitad el siglo XIX y la primera del XX, en la política española.

Precisamente, es Sagasta al llegar al gobierno, quien promulga una movilización general.

Quiere decirse, ¿Que se tiene que enrolar de soldado…?

Pues no, puesto que al mismo tiempo, se convocan oposiciones a Médicos Militares, y por supuesto el consejo familiar para Santiago, es unánime. Lo conveniente es, que se presente a las oposiciones, y en lugar de incorporarse a filas como  soldado, lo haga de oficial médico.

Y claro. Lo hace, naturalmente, ¿no?

Sí, claro, y aprueba muy ampliamente las oposiciones, siendo destinado a la guarnición de Burgos, como teniente.

Que bueno….No sabía que hubiera sido militar profesional…

Sí, pero resulta que el siguiente destino es en Cuba, eso sí,  ascendido ya a Capitán.

Y es aquí, donde sus desventuras comienzan, tal vez por que inicia, su conocimiento de los males que siempre han asolado nuestro País: el engaño, la envidia, los favoritismos, la malversación, y sobre todos ellos, la falta de honestidad.

Y se revela, contra ello cuando evidencia todos aquellos turbios manejos, en los que las comidas de las enfermerías son disminuidas en provecho de oficiales corruptos, y lo denuncia, y al denunciarlo se convierte en un incómodo compañero.

Primero lo tratan de aislar, y después de postergar.

Ocurre siempre. Es lo normal aquí.

Cierto, muy cierto, pero penoso

Y se da la circunstancia, además, de que contrae el paludismo, endémico en aquellas tierras, y en condiciones físicas muy malas, pide su repatriación, y se la conceden enseguida.

Vuelve entonces, con ello a España…

Si pero hecho una verdadera ruina física, y anímica, pero efectivamente, vuelve a la casa paterna donde, con los cuidados familiares, logra volver a recobrar la salud.

Es claro, que su porvenir no estaba en el Ejército.

¿Pues donde parecía que podía estar?

El pragmatismo paterno, era muy claro, al respecto, abrir una consulta en la capital, o el ejercicio de la medicina en una plaza vacante en cualquier ciudad pequeña,  pero he aquí que estas formulas no van con sus ideales, ni con sus ilusiones, dado su carácter retraído y modesto, no parecía proclive  a encontrar ni conseguir, lo que toda la vida se ha conocido en España, con una frase exclusiva, y que lo explica y define  todo, “algo seguro”, que es sinónimo de ser funcionario.

Parecía natural…

Aunque tengamos en cuenta, que como he dicho en el comienzo, es un hombre excepcional,  en bastantes, rasgos de su esencia.   Duda, desconfía de sus posibilidades, vacila, porque aunque está seguro de lo que le gusta,  le parece inalcanzable.

Y resuelve, hasta tomar una decisión definitiva, y para no  perder el tiempo, realizar el Doctorado de la Carrera, para lo cual, viaja a Madrid, y conoce a una de las personas, que más influyeron en su vida, al realizar precisamente, en su Cátedra una de las asignaturas de Doctorado.

Don Aureliano Maestre de San Juan.

Podríamos decir, con justicia el auténtico “padre” de la Histología.

¿Se le podría llamar así…?

Naturalmente, y verás porqué.

Don Aureliano era un granadino, ciudad donde comenzó su carrera de medicina y donde llegó a obtener la Cátedra de Anatomía.

Convocada en Madrid la oposición igualmente para esa cátedra, en 1871, se presenta a ella, con otro contrincante, Don Julián Calleja, y resulto, al decir de los historiadores de la Medicina moderna, que fue esa la oposición más reñida que se ha conocido, y en la que, por primera vez un tribunal, emite un informe, desconocido hasta el momento, explicando, que otorga la Cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina de Madrid, a Don Julián Calleja, pero que sus méritos son los mismos que los del otro opositor, Don Aureliano Maestre.

No conocía una cosa igual, ni sabía que se hubiera dado nunca…

Solamente dos años después en 1873, Don Aureliano gana la Cátedra de Anatomía Microscópica, como se llamaba entonces, o Histología, de Madrid, siendo el primero en desempeñarla ya que la especialidad no detentaba cátedra hasta ese momento.

Extrañamente, aún joven, 63 años, resultó afectado por un accidente de laboratorio, la rotura de un frasco de sosa caustica, que le saltó a los ojos, por el que perdió la vista, y murió meses después.

La relación con Don Aureliano, abrió todo un mundo de entusiasmo, de inclinación y de vehemencia en nuestro joven Santiago.

Puede decirse entonces que fue eso lo que marcó su camino…

Efectivamente, fue eso lo que disipó todas sus dudas.  Estaba seguro ahora de lo que deseaba hacer en la vida, y nada, hasta su muerte, le apartaría de aquel camino.

Realmente, cuando dices de él que era un ser excepcional, ¿A que te refieres exactamente…?

A eso precisamente que era una excepción…

En general, algo que se sale de la normalidad, que se aparta de la regla general.

Y ¿qué es la regla general?

Qué, todas nuestras características personales, tanto físicas como intelectivas, están sometidas a una norma. Vale.

Tan excepcional es medir dos metros quince, como medir uno veinticinco, ¿De acuerdo?  Igual de singular, es pesar ciento ochenta kilos, que treinta y cinco.

Y  estas características,  que se llamaron en su momento, unidades básicas de herencia,  que va a conformar lo que conocemos como fenotipo, es decir nuestras características físicas, nuestras formas, nuestros rasgos característicos, incluso nuestras reacciones anímicas y hasta incluso nuestros comportamientos, sabemos que influyen, con seguridad, dos factores.  Uno hereditario o genético, que nos viene dado al nacer, y otro ambiental, externo, adquirido, y que conseguimos después del nacimiento, influido por el ambiente en el que nos desenvolvemos.

Se trata, de  que Cajal es una persona excepcional en varios aspectos de su personalidad, aunque su excepcionalidad no está, al menos aquí en España, como siempre, bien comprendida.

¿Sí, en cuáles?

Posiblemente la voluntad sea la más llamativa y apreciable. Pero otras muchas también son trascendentes y muy valorables. El patriotismo, la honestidad, la modestia, y por supuesto la más importante de todas. La trascendencia internacional de sus trabajos.

Pues no sé por qué, pero me parece que curiosamente, esa que parece tan llamativa, es una de las menos reconocidas hoy en día .

Puedes, puedes, tener razón y hasta es posible que sea así.

Sin embargo, y es en verdad curioso, ya que es tanta su trascendencia universal científicamente que voy a trascribirte un párrafo que ha circulado bastante por las Universidades Americanas, donde hace muy poco y de manera itinerante, se ha realizado una Exposición de los dibujos científicos de Cajal, que forman 80 láminas realizadas a mano y son  parte del llamado Legado Cajal de su Instituto, que se inauguró en el Weisman Art Museum de Minesota.

– Si hubiéramos de escoger los cinco científicos que más han influido en nuestra forma de entender el mundo admitiríamos que Galileo nos enseñó la observación científica, Newton y Einstein nos enseñaron como es el Universo, Darwin la evolución de la especie y Cajal como funciona nuestro cerebro.

Pues la verdad es que no me sorprende, aunque no estaba enterada ni de la existencia de tales dibujos ni de su importancia.

Por supuesto que sí, verás:

Uno de sus discípulos más destacados era Don Fernando de Castro, que fue profesor mío en la carrera.

Catedrático de Histología de Madrid y persona muy estimada para mí, lo recuerdo perfectamente incluso con los años que han pasado. Y hasta recuerdo cuando fui a visitar su Capilla Ardiente en el Año 1967, en el Edificio del Consejo Superior de Investigaciones al final de la Calle Serrano, donde sigue ahora ese hombre que parece empujar la pared.

¿Había sido alumno de Cajal?

Sí, y uno de sus más directos colaboradores. Y recuerdo una fase que siempre nos decía en clase y que nunca voy a olvidar…

Los dibujos de Don Santiago convierten por primera vez la ciencia en arte.

Y además, con su información, son el origen de la neurociencia.

¿Y que otras características destacarías de nuestro personaje?

Una excepcional curiosidad, curiosidad que le llevó a ser un auténtico polifacético, ya que al referenciar su vida nos encontramos con tan múltiples ocupaciones, que impresiona pensar como pudo realizarlas: dibujante, fotógrafo, bacteriólogo, literato, inventor parapsicólogo, y  sobre todo histólogo. Es decir estudioso en su caso, de la anatomía microscópica y dentro de ello, fundamentalmente del sistema nervioso.

Pero profundizando algo más, nos encontramos con un gran humanista, un eminente pensador, muy crítico con los vicios de la sociedad en la que le tocó vivir, y con dos características personales que le individualizan, su patriotismo y su honestidad, que considero, analizar por separado, dada su trascendente importancia.

La verdad sea dicha que no son demasiado habituales por aquí, desafortunadamente…

Por eso precisamente.

¿Que podríamos pensar, en nuestros actuales momentos de las corrupciones de todo tipo, económicas y políticas, sobre alguien, al que le propusieron, en dos ocasiones, ser Ministro, y consideró no merecer ese rango político?

Y que podríamos entender ahora  sobre alguien que cuando le pusieron un sueldo de 10.000 pesetas mensuales, como Director del recién creado Instituto de Ciencias Biológicas, pidió que se lo rebajaran a 6.000, por considerarlo adecuado y suficiente a sus necesidades.

Hasta como juzgaríamos a alguien, cuando conocemos, como expresa en sus memorias, su afán, casi desmedido de trabajo, al expresar que  consideraba ver, en cada peseta que recibe, la cara sudorosa y arrugada de tantos campesinos españoles que consiguen, solo menguadamente, subsistir con el suyo.

Pues eso, que no se entendería

Si tenemos en cuenta, en nuestro personaje, su voluntad de trabajo, su ética, su patriotismo, su altruismo y todas las cualidades que lo adornaron, y conocemos que, era masón declarado, y considerando las perversidades e inmoralidades, que desde pequeñitos nos vienen advirtiendo, sobre los pertenecientes a esta sociedad secreta.  Y por otra parte, pensando, que a personajes degenerados como, los inductores de crímenes tan execrables como los de ETA, arquetipos de criminal en la sombra, e instigador de los asesinatos más degradantes, parece ser que ahora, se les ha de  considerar de igual a igual, no existe ninguna duda.

Urgentemente, debemos, en buena lógica, repasar, para mejorarlos, nuestros criterios de juicio.

Pues sí, no queda más remedio. Por su bien, casi mejor que no haya tenido que vivir esta época, pero sigamos…

Es verdad, que a veces, y como producto de un reduccionismo mental casi rayando en el analfabetismo, pensamos que efectivamente la casualidad puede jugar importantes papeles en la investigación.

Cuentan, no sé, si será cierto, que al Dr. Fleming se le cayó, accidentalmente, sobre un cultivo de gérmenes un extracto del célebre penicilium, siendo esto, lo que de su observación, llevó al descubrimiento de la penicilina.

Podría ser, pero lo que nadie dice es, que el sabio llevaba 40 años trabajando en ello. Menuda casualidad

¡Es cierto…Menuda casualidad….!

En el caso de Cajal, ocurre algo similar, desde al año 1877, en que se compra su primer microscopio, prácticamente hasta su muerte está trabajando a un ritmo auténticamente febril.

Son más de cincuenta años de actividad investigadora, que quedan reflejadas en doscientas ochenta y siete monografías, y catorce libros de carácter científico, lo que supone un auténtico caudal de datos y observaciones de incalculable valor, sobre el sistema nervioso.

Sin embargo, siendo esto, una constatación cuantitativa de su trabajo, lo verdaderamente genial es algo que ha trascendido a su autor, contra el enemigo más acérrimo de la ciencia, que es el tiempo.

Efectivamente, de siempre, se había considerado el sistema nervioso como una red, sin solución de continuidad, una auténtica malla, a través de la cual se trasmitían los impulsos nerviosos; para entendernos como un sistema de cableado, a través del cual, los impulsos eléctricos viajaban. Pues bien, siendo así, él descubrió que las células que componen esa red, son independientes, son las célebres neuronas, que efectivamente como elementos aislados cumplen su función.

Ese fue su verdadero éxito y su genialidad al descubrirlo ¿verdad?

Por supuesto, y de manera muy superficial, tendemos a pensar que la culminación de su éxito, fue efectivamente, el Premio Nobel, que se le concede en Diciembre de 1906.

Ciertamente, es el reconocimiento general, e internacional de su labor, pero ya antes desde 1878, en que se compra su primer microscopio y comienza a preparar las oposiciones a cátedra, su labor de investigación ha sido constante, solo interrumpida para el restablecimiento de una afección tuberculosa, tan frecuente entonces, que padece y de la que se restablece, en el balneario de Panticosa.

Su primer cargo, es el de conservador de los museos anatómicos de la Facultad de Medicina en Zaragoza, exiguo, muy exiguo sueldo, con el que solamente cuenta para contraer matrimonio en 1879 con Doña Silveria Fañanás García, pero su ingenio le permite salir adelante vendiendo un invento suyo a los fotógrafos del momento, placas de colodión húmedo que facilitaba importantemente las instantáneas.

En los años 1881 y 82, publica ya sus primeros trabajos científicos y en el 83, gana, por oposición la cátedra de Anatomía de Valencia, donde se traslada a vivir y es en 1888 cuando descubre y publica, la demostración histológica de la individualidad funcional de las células nerviosas.

Efectivamente es su gran logro científico. No son teorías, es algo que él mismo, llamaría años después en sus memorias,

– La religión de los hechos.-

Entonces, ¿Ya desde aquí una vida repleta de triunfos?

Pues la verdad es que sí, viaja a Berlín, para presentar sus trabajos, que son considerados y valorados, efectivamente,  por la élite científica internacional, y es nombrado Doctor Honoris causa, de varias Universidades.

Recibe valiosos y muy estimables premios de todo el mundo y hasta, en su honor, se organiza un Congreso Internacional de Histología en Madrid.

En el plano profesional, después de Valencia, pasa por la Facultad de Barcelona y por ultimo en 1892, consigue la Cátedra de Madrid, hasta su jubilación en 1922.

Académico, Senador vitalicio, Felow de la Academia Americana, de todo; se le conceden todos los honores, es auténticamente un héroe nacional, y fundamentalmente, casi por el hecho de que internacionalmente es considerado un auténtico genio…

Es en esos momentos de su vida cuando más se pone de manifiesto otra de las características excepcionales de su personalidad.

¿Cuál?

Su  modestia, y su sencillez de alma.

Cuenta uno de sus biógrafos a este respecto, una anécdota que puede darnos una idea de su ánimo:

Llegando el tren a la Estación de Príncipe Pio de Madrid a su vuelta del viaje de recoger el Premio Nobel, observa la cantidad de personas que  esperan y le dice a uno de sus acompañantes…

¿Qué pasará hoy en Madrid, que hay tanta gente…?

Muy, pero que muy buena la anécdota…

Así era Don Santiago, en aquellos momentos una verdadera celebridad  para todos, invitado a toda clase de agasajos, y de fiestas en su honor, que evitaba de la mejor manera que podía para no perturbar sus clases de la Facultad ni su vida diaria de trabajo, que no abandonó hasta sus últimos días.

He leído que no le pareció bien lo de su Monumento en el Retiro, ¿Cuéntame cómo fue eso?

Se caracterizo durante toda su vida por ser persona de exquisita cortesía pero ciertamente, tienes razón.  El Monumento del Retiro no fue en absoluto de su agrado, y lo expresó con firmeza, tanta que hasta se permitió no acudir a la inauguración que presidía Alfonso XIII.

Lo cierto es que el Monumento que la Real Academia de Medicina había encargado a Victorio Macho, que ya tenía, también en el Retiro otra obra, la de Don Benito Pérez Galdós es, o al menos a mí me lo parece, de una sobriedad y belleza clásica importante.

En un testero aparece la figura en bronce de la Ciencia Médica con dos fuente a los lados que representan la Fuente de la Vida y la de la Muerte,  En el centro de un estanque aparece la figura de Don Santiago, reclinado a modo de un “prócer” romano vestido con un manto que deja su torso desnudo.

Sin dudar de los méritos artísticos del conjunto, lo cierto es que a Don Santiago no le gustó absolutamente nada verse representado de esa manera, y tanto fue su enfado que hasta prescindió de sus acostumbrados paseos por aquel parque del Retiro.

Además como te digo de mandar una carta para que fuera leída en el momento de la inauguración.

Y te trascribo algunos de sus párrafos:

– Desapruebo, en principio las estatuas en vida, aunque se erijan,  – este no es mi caso –  a varones eminentes en cualquier actividad artística o científica. Para aquilatar la obra de un hombre es menester la perspectiva ideal del tiempo, de ese depurador implacable de prestigios y decantador de verdades. –

Hay en el principio cuando  has hecho su retratado algo que me ha llamado la atención, se trata de cuando dices de él:     –  En el momento oportuno…-

Es sencillo de entender, es un hombre genial, efectivamente, pero el momento para la expresión de esa genialidad, es el idóneo.

Alguien se imagina que, por ejemplo, hoy en día se pudiera llevara afecto cualquier investigación con un simple microscopio monocular y una navaja de afeitar como micrótomo.

Imposible. Absolutamente imposible. La investigación actual es, no cara, carísima, y solo se puede llevar a efecto con aparatos tremendamente costosos y naturalmente fuera del alcance de cualquier economía privada.

De ello, que considere aquel, en el que se desenvolvió la vida de nuestro personaje, el oportuno.

También dices y con la compañía adecuada

Realmente entiendo que es así.

Aquí, posiblemente sea cierto del todo, el aforismo de que: – Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer –

El espíritu de sacrificio, la lealtad, la prudencia y la ajustada administración fueron las que llevaron al triunfo a este gran hombre.

Cierto. A su lado tuvo siempre, a una de esas personas, que en el más absoluto anonimato, han pasado por este mundo realizando con su vida, lo más sublime que pueda hacerse con ella, dedicarla en exclusiva, a un ser querido.

Gracias Abuelo, gracias por este maravilloso relato de uno de los hombres que sin duda, han marcado el rumbo, no solo de nuestra historia, si no de la del mundo entero.


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